Día 1 – 16 Agosto 2002 (Txema)

 

¡ Nos vamos!

Empezamos este viaje con un poco de incredulidad hacia todo los que hemos leído y nos han comentado acerca de Irlanda y los irlandeses. En general no soy partidario de las generalizaciones y estoy muy intrigado ya que todo parece apuntar a unas formas muy concretas...

Estamos avisados de que los irlandeses disfrutan interpretando el papel de su estereotipo, tanto para tomar sanamente el pelo al turista como para reirse de ellos mismos. Gran sentido del humor.

Nuestros sentidos se abren al máximo desde el primer momento , intentando captar estos estereotipos , pero atentos siempre a no pecar de simplicidad. Empieza la aventura. Pero antes, un mal trago....despedirnos de Nina, nuestra perrita.


Adiós Nina

 

Aer Lingus - Aeropuerto de Barcelona


El vuelo fue bien a pesar del estrés que supone siempre tomar un avión. Comentar de Aer Lingus, compañía con la que no habíamos volado nunca, que todo fue bastante correcto. Volamos en un boeing 747, el interior parecía algo antiguo, pero fue suficientemente cómodo, dos filas de 3 asientos, desde fuera parecía más pequeño de lo que era en realidad.

En cuanto al catering nos dieron a escoger entre un sándwich de queso o uno de queso (si si , no es un error) , junto con unos 25cl de agua o 25 cl de agua. (Bien, no se donde leí que en Irlanda es mas económica la cerveza que el agua... ¡que me traigan una cerveza y bien grande!).

Mientras todo esto sucedía desde nuestro emplazamiento en la fila 4 justo detrás de primera clase, podíamos ver (y oler) la comida que se estaba sirviendo allí. Afortunadamente después de los siempre afortunados usuarios de primera, nos sirvieron con algo de retraso zumos,vinos y té.

Sobre las azafatas y nuestro primer contacto con un irlandés, simplemente nos produjo una extraña sensación de dispersión, una reacción distante aunque muy lejos de la indiferencia. Una vez leí una frase que decía algo así como que “un irlandés es como un tonel de pólvora sobre una fábrica de cerillas”, entonces no logré imaginarme una situación concreta o encontrarle un significado evidente. Ese día lo empecé a entender al ver la reacción del hombre que se sentaba a nuestro lado en el avión, había un pasajero que ocupaba el asiento delante de él que no paraba de reclinar y recolocar su asiento angustiado, mientras nuestro vecino hacía equilibrios con el zumo de naranja depositado en la bandeja de la parte posterior del mismo. Cierto es que estuvimos punto de vivir una más que probable acalorada discusión antes de aterrizar. Y cuando a un Irlandés se le ponen las orejas rojas....

Europcar


Una vez recogidas las maletas nos dirigimos hacia el stand de Europcar para recoger las llaves del coche que reservamos por Internet. Seguíamos teniendo serias dudas sobre si nos cabrían todas las maletas que llevabamos en el maletero de un coche de clase B. La chica del stand nos ofreció un Nissan Almeda en vez del más habitual Ford Focus ya que nos comentó que tenía un maletero ligeramente más grande, mientras se dedicaba a tatarear diversas canciones (probablemente de U2?) de forma totalmente distendida. Esas maneras lograron hacer disipar un poco nuestro cansancio, después de todo, creo que recuerdo a pocas personas que mostraran tanta simpatía y que parecieran estar tan lejos de la tierra al mismo tiempo. Después de las debidas instrucciones para acceder al parking A, nos deseó una feliz estancia y continuó canturreando otra vez inmersa en sus propios pensamientos.

 

El trabajador del aeropuerto

Justo después de salir del terminal, y justo antes de quedar congelados, Maria me confesó que no había entendido la mitad de las instrucciones que nos habían dado. La verdad es que yo tampoco, creo que tuvimos el primer problema fonético con el ingles.

Asi pués, y bajo lo que una temperatura de unos 10 grados, (No estaba mal, menudo Agosto...) Nos dispusimos a preguntar a la única persona que no parecía estar terriblemente atareada. Ese trabajador del aeropuerto, se interesó en hacernos llegar al párking de una forma un poco desproporcionada, ya que llegó ha hacer 3 llamadas telefónicas desde su móvil para informarse de dónde teníamos que ir exactamente. La verdad es que tanto interés nos hizo sentir un poco incómodos, supongo que en nuestro país esta situación sería muy diferente.

Alcanzamos así el coche tras unos 5 minutos caminando bajo el cielo nublado justo antes del anochecer. La verdad es que el coche nos encantó, las maletas entraron bien, esta muy bien equipado, incluso con un CD que funcionaba de maravilla.

 

Llegada a Dublín

Después de pelearnos como siempre con el coche para abrir el maletero y de familiarizarnos con los diferentes botones, fue increíblemente sencillo llegar hasta el B&B donde nos alojabamos. Sólo salir del aeropuerto compramos un callejero de Dublín en una gasolinera, María se lo miró durante 5 minutos mientras yo conducía en linea recta, y muy pronto supo que estabamos al lado de nuestro destino. La primera impresión de Dublin fue la de una ciudad donde es imposible no llegar donde uno quiere. Eran las 22,30.

 

Lydon House B&B

Nos recibió el Sr. Sean Lydon en su casa georgiana, confirmandonos con su inmensa hospitalidad que la amabilidad con la que habíamos estado topando desde nuestra llegada, no era pura casualidad. La verdad es que desde el exterior, desde la estrecha entrada-jardín donde dejamos el coche, la casa nos pareció pequeña, pero una vez dentro todo era amplio y los techos altos. (Esta misma sensación de que en irlanda los locales son pequeños por fuera y grandes por dentro es compartida por bastante gente).

El suelo era de madera con moqueta y crujía al andar. La habitación, en el piso de arriba era amplia y cómoda, con un sillón, lámparas y diversos cuadros de estilo, pero los colchones de las camas eran demasiado blandos para nuestro gusto. En cuanto al baño nos encontramos con el típico aparato para suministrar presión al agua, además de un cordón que colgaba del techo, del que teníamos que tirar suspuestamente para obtener agua caliente. No sabíamos entonces que este es un sistema bastante común en Irlanda.

El Sr. Lydon nos comunicó que su mujer estaba de vacaciones y que no podría servirnos el almuerzo inglés ninguno de los dias de nuestra estancia, aunque nos ofreció almuerzo continental. El precio normal de la habitación por persona era de 36E , que nos descontó hasta 30E por persona por no ofrecernos el desayuno, así mismo nos comentó que la mayoria de españoles le solicitaban almuerzo continental y no inglés. Pagamos por adelantado. Nos comentó que cerca había varios restaurantes, entre ellos uno que parecía, según él, dejar muy satisfechos a todos los que enviaba allí, llamado Lemon Tree.

De todas formas decidimos, dada la hora que era, ir directamente a la zona de Temple Bar.

 

Temple Bar

No nos dimos cuenta y ya habíamos llegado al barrio más famoso de Dublin. Temple Bar es el barrio bohemio por excelencia, donde se reúnen artistas de todo tipo cada día para llevar a cabo muchas iniciativas que dan vida a la ciudad, performances, conciertos, exposiciones... Sus calles están siempre abarrotadas de jóvenes y turistas. Cuando cae la noche, toda la creatividad se altera visiblemente por la cantidad de Guinness consumida, dando lugar a muchos conciertos espontáneos en medio de la calle y, como no, a una avalancha de gente que pasea calle arriba y calle abajo, entrando y saiendo de la mutitud de bares, inundando el ambiente de alegría, gritos y carcajadas. Vaya, nunca hemos estado en el Carnaval de Brasil, pero no debe ser muy diferente a esto. De verdad.

Dimos varias vueltas en coche por la zona en busca de un lugar para aparcar, tarea que parecía bastante difícil, no abundan muchos párkings y en la mayoría de calles no hay mucho espacio destinado a aparcar. En unos 20 minutos y con mucha suerte conseguimos aparcar justo en la entrada de la zona, pero comprobamos que iban a ser las 12 y empezamos a temer que no podríamos comer gran cosa (estabamos muy acostumbrados ya a los horarios británicos, y aunque algo nos decía que iba a ser distinto no dejamos de encontrar ciertas similitudes).

¿Qué es lo que más nos sorprendió? bueno, mucha gente, joven, una inmensa mayoria con rasgos irlandeses, poca gente local de otras culturas, quizás los que más, japoneses y algún indio. Músicos tocando en la calle , variedad de estilos (entendiendo estilo como diferentes maneras de tocar canciones de U2 (!)), gran oferta de pubs, todos ellos muy especiales y llenos hasta los topes. Bastantes restaurantes (de todos tipos de cocina menos irlandesa , que pena) y tiendas de comida para llevar.

Comimos rápidamente una hamburguesa en un local ambientado en la América de los 50 con viejos jukebox y grandes sillones rojos, la verdad es que nada del otro mundo pero no podíamos aguantar el hambre mucho más. Seguidamente intentamos entrar en varios pubs, pero ya era la hora de cerrar de la mayoría, con lo que chocamos con los porteros presentes en absolutamente todos los locales nocturnos. Eso sí, todos ellos muy amables, nos indicaron como llegar a ciertos pubs que aun permanecían abiertos.

Por fin nos dejaron entrar en uno , ¡ ya pensaba que no iba a conseguir probar mi primera Guinness dublinesa!


Turks head – (al principio de Parliament Street)

Esta local se podría catalogar entre pub y night club. Está decorado con estilo modernista, lleno de mosaicos hechos de pequeños trozos de cerámica de colores, tambien destaca una preciosa estatua-lámpara aparentemente hindú encima de la barra. Luz agradable, de recomendada visita.

La gente hablaba, bailaba y bebía como si lo fueran a prohibir. Chicas aparentemente muy formales y arregladas con empeño ponían a prueba sus cuerdas vocales tarareando canciones a gritos al más puro estilo Courtney Love mientras giraban sin control sobre si mismas al son, o no, de la música.


Un rikshaw en plena faena

Cada vez que cruzabamos la mirada con alguien teníamos la impresión de que se iban a a acercar a nosotros para hablar sobre cualquier cosa como si fueran amigos de toda la vida. Desde luego, el buen rollo reinaba en el ambiente. Desde las cristaleras del bar observabamos como la gente cruzaba la calle sin preocuparse demasiado de los coches ni de los semáforos, que parecían estar allí como una luz más del club.

De vez en cuando veíamos pasar unos rikshaws trirados por mozos, encima de los cuales paseaban de 2 a 5 personas, también pasaban otros tirados por caballos con aspecto más sofisticado, pero no a más velocidad. Después de bebernos unas cervezas nos fuímos, a las 2 hora local, y dejamos el bar que se llenaba con más gente cada vez.

Nunca pensé que podría estar tan cerca de Inglaterra y tan lejos a la vez.

De vuelta hacia el coche comprobamos que seguían abiertos cantidad de locales incluso donde poder comer para recuperar fuerzas.


Felices sueños

Así pues nos acostamos pensando que Irlanda y sus gentes nos iban a maravillar, convencidos de que aún sin ponerle mucho empeño tendríamos la oportunidad de interactuar con muchos de sus siempre aparentemente dispuestos habitantes.

Bien llevabamos pocas horas en Irlanda, pero nos había impresionado sobremanera, y sobre todo , por mucho que me extrañe, SI , Irlanda es como cuentan, los baños tienen cordeles colgando del techo y la gente tiene ese particular carácter. (o al menos eso me había parecido durante las primeras horas).

Y sí, es cierto, U2 suena por todas partes.

 

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