Día 10– 25 Agosto 2002 (María)

 

Galway

Hoy promete ser un gran día. Después de nuestra ración diaria de colesterol y grasa, nos dirigimos a Rossaveal de donde parten los ferries que van a las islas de Arán. El viaje dura unos 45 minutos y el precio es de 38 euros por los dos billetes de ida y vuelta. Lo encontramos bastante caro, pero que le vamos a hacer, Irlanda es un país que no pierde el tiempo con los turistas.

Islas de Arán

Desembarcamos en Kilronan, la capital de Inishmore, que es la isla más grande de las tres que componen el archipiélago de Arán. Una flota de mini autobuses esperaban a la salida del puerto con la esperanza de llenarse los bolsillos paseando los turistas que se prestaban a ello. Pasamos de largo y nos dirigimos al alquiler de bicicletas. Alquilar una bicicleta cuesta 10 EUR todo el día aunque hay que dejar 10 EUR más en concepto de depósito, por si no te vuelven a ver. El primer pensamiento que nos vino la cabeza es que no salía nada caro robar una bicicleta, aunque después de verla cambiamos de idea.

Empezamos la marcha un poco preocupados ya que se nos había hecho tarde, eran la 1:30 y nuestro ferry volvía a las cinco de la tarde. Lo cierto es que nos encontramos con una isla bastante mal señalizada, hecho que no sería de extrañar en otras circunstancias, pero teniendo en cuenta que habían convertido a Inishmore en un centro turístico de tal envergadura, era un poco decepcionante. Es extraño que hagan tanto negocio con los autobuses, caballos, bicicletas y demás, y luego se desentiendan totalmente de una correcta señalización.

Tras pedalear un par de horas y sin haber logrado encontrar ninguno de los fuertes prehistóricos que salían en nuestro mapa ni tampoco ninguna iglesia, encontramos una señalización a Dún duchathair, las seguimos y caminamos durante más de 20 minutos cuesta arriba con las bicicletas en la mano ya que el terreno era tan pedregoso, que se nos hacía imposible conducir la bicicleta.


Inishmore-Dun Duchathair


Aran Islands-Inishmore



Aran Islands-Inishmore


Aran Islands - Inishmore


Aran Islands - Inishmore


Kinvara

Una vez en la cumbre, comprobamos que habíamos llegado a los acantilados, excepcionalmente sobrecogedores, aunque de altura menor a los acantilados de Moher, éstos contaban con unos 150 metros de altura. La vista era asombrosa, y la soledad que nos envolvía hizo que nos olvidáramos de que no habíamos llegado a ningún fuerte prehistórico, aunque a un kilómetro siguiendo la línea de la costa podíamos divisar lo que parecía ser la ruinas de nuestro fuerte. Decidimos aceptar nuestra incompetencia y regresamos hacia el pueblo, 15 minutos antes de que saliera de ferry. Decidimos ir a comprar un helado y así dar por finalizada nuestra aventura un tanto frustrante en las tierras de Arán.

Un poco de cultura ...

El archipiélago de Aran está formado por tres islas: Inishmore, Insishmaan e Inisheer. Estas se extienden ante la bahía de Galway formando un rompeolas natural de gran belleza.

Las tres islas han estado pobladas desde tiempos prehistóricos, y albergan numerosos restos previos a la era cristiana, entre ellos, el más destacable es Dún Aengus, un fuerte de piedra en Inishmore. Los expertos no han sabido datar con precisión los orígenes de fuerte, barajándose fechas dispares que van desde los 1.000 a 4.000 años antes de Cristo.

Las islas son famosas por la lana de sus ovejas con las que fabrican jerseys que más tarde exportan a todo el mundo. El precio medio de un jersey es de unos 70 euros, nosotros no nos compramos ninguno ya que el año anterior habíamos hecho lo propio en Escocia.

Kinvarra

Antes de volver a Galway, decidimos apretar el día y pasar por Kinvarra, una deliciosa aldea de pescadores que se halla a unos 30 Km. al oeste de Galway. Posee una animación veraniega bastante agradable, cuenta con un muelle muy verde y antiguos pubs que invitan a entrar.

Merece la pena acercarse al castillo de Dunguaire, bonito castillo del siglo XVI. Por la noche está bien iluminado, ya que se celebran banquetes medievales en él.

De vuelta a Galway

Ya de vuelta, paseamos por Galway decididos a no repetir la desagradable experiencia culinaria de la noche anterior, presionados ya por la hora, intentamos buscar algún pub donde se nos ofreciera un menú decente o en su falta, un plato de ostras con el que acompañar la Guinness.

Nuestros esfuerzos no dieron ningún resultado, el mal humor empezaba a florecer y por aquellas cosas que uno hace casi sin querer, nos adentramos en un restaurante hindú donde pedimos unos platos de carne y pollo al curry.

Como Txema no tenía claro que el curry fuera típicamente picante, pidió la variedad extremely hot, lo cual fue un error extremadamente grave, ya que no pudo probar bocado sin que las lágrimas saltaran vertiginosamente, clara señal de la acidez de estómago que iba a sentir durante dos días.


Cuando el camarero del restaurante, le preguntó con sorna si había sido lo suficientemente picante, Txema le comentó que no había estado mal. Seguramente su cara roja y las lágrimas que aún brotaban de sus ojos le delataron como embustero. El indio se llamaba The Clay Oven, y el local era muy acogedor y cálido.

Tomamos unas copas en el The Quays, pub que ya nos había cautivado la noche anterior, por su animación y buen rollo. Exhaustos, dimos por terminado el día.

Direcciones de interés:

The Clay Oven,
The Clay Oven. Flood street, Galway City

The Quays
http://www.commerce.ie/quays/
The Quays, Quay Street, Galway

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