De caballos y conflictos
Nos levantamos y almorzamos. (N.T. debo apuntar que esto no es
tan sencillo como lo escribe Txema, levantarse le cuesta unos 40
minutos de media -cada día-, ducharse, una media hora, desayunar
una hora y salir del hotel media hora más, es decir, el proceso
que él describe como "nos levantamos y almorzamos"
es un periodo de 2 horas y media! de buen rollo eh?)
Después de despedirnos de nuestra anfitriona en el B&B,
conseguimos llegar a la hípica Island View
en Grange sobre las 11h. No hay ningún tour
previsto, pero nos asignan a Carolina, una Italiana para que nos
acompañe en nuestra excursión a caballo.
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Tras pagar los 15 E por persona nos dirigimos los tres hacia la playa en nuestros
caballos. Nos han vuelto a dar caballos viejos sin muchas
ganas de correr, pero esta vez sí que obedecen un poco
más, no van tan mecanizados ... bueno, en el fondo
quizás sea el caballo apropiado para principiantes
como nosotros....
Nada más dejar la hípica mi caballo se asusta
con el rugir de un coche en la carretera y se levanta sobre
sus dos patas, por suerte logro controlarlo .... menudo susto.
Llegamos a la playa después de unos 20 minutos al
paso, es una playa ideal para correr ya que es de arena fina,
no de pedruscos como a la que nos llevaron con John. Trotamos
sin orden ni control durante unos 10 minutos, mi caballo es
hidrofóbico y prefiere saltar los charcos de agua antes
que mojarse, es una sensación realmente acojonante,
de no haber montado casi nunca en un caballo a ser un maestro
del salto de obstáculos. De vez en cuando conseguimos
galopar un poco, María disfruta como una posesa y comenta
que es uno de los momentos más intensos que recuerda.
Pronto se hace la hora de volver. Nos damos cuenta de que
teníamos que haber estado dos horas en vez de una,
ya que esa playa era un lugar idóneo para aprender
algo. Incluso para atreverse con el galope. El trayecto de
ida y vuelta nos ha quitado mas de la mitad del tiempo.
Reeprendemos el camino hacia Belfast, y
llenamos el depósito del coche antes de entrar en Irlanda
del norte para ahorrar unos euros, paramos en una gasolinera
que pone algo así como “esta es la gasolinera
mas económica antes de dejar Irlanda”.
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Una vez en irlanda del norte paramos en el pueblo Maguires
Bridge, en el que hay bastantes banderas inglesas colgadas
en las casas, anunciando que el ambiente ya no es tan amigable como
lo era unos kilómetros atrás, comenzamos a sentir
un poco la tensión en nuestra piel. Pero el hambre puede
más que todo...Asi que entramos en un pub, y pedimos lo que
menos mala pinta hace ... unas hamburguesas, que finalmente resultan
estar más que buenas.
Entramos a Belfast a traves de la M1, decididos
a no perdernos por la zona inglesa de Shankill Road
con nuestro coche irlandés de buenas a primeras. Lo cierto
es que desde que hicimos las primeras millas por Irlanda del Norte
dejamos de ver radicalmente coches con matricula irlandesa, pensamos
que quizás en la frontera habría más mezcla...
Parece que vamos en la direccion correcta, pero de repente empezamos
a ver banderas inglesas por todos lados, las aceras pintadas de
azul, blanco y rojo, no tenemos la certeza de si toda la ciudad
es así o de si estamos en una zona conflictiva, pero seguímos
adelante y no tardamos en llegar al centro, cerca de nuestro hotel,
donde el ambiente parece menos crispado aunque la gente si que parece
estresada, creo que desde que hemos entrado a la ciudad nos han
tocado la bocina unas 5 veces.
Una vez llegados al hotel dejamos el coche justo delante, no está
permitido aparcar pero el portero nos lo vigila, así que
subimos las maletas hacia la habitación con el ascensor.
El hotel tiene un grande, bonito y animado pub donde también
sirven comida y la recepción en el entresuelo, el restaurante
en el primer piso, y 36 habitaciones repartidas entre la segunda
y la tercera planta, nosotros nos dirigimos a la 318.
La habitación del Benedict's es amplia,
luminosa, informal y muy cómoda. En su mayor parte esta ocupada
por una cama realmente enorme, no tan blanda como la de la mayoria
de B&B que hemos estado. El TV es de 17”, hay mesa y tocador,
y un cenicero. El baño es amplio y con un gran espejo, incluso
hay un solo grifo en la pica con el que es posible mezclar agua
caliente y fria, no es monomando pero algo es algo ... parece increíble
que en países tan avanzados, con una moneda tan fuerte y
con ese nivel de vida puedan ser tan comunes aparatos para la presión
del agua, grifos para agua caliente y fría separados etc.
Así pues nos disponemos a informarnos del tema parking,
el hotel no tiene pero facilita descuentos para uno que hay cercano,
el único problema es que este parece que cierra el domingo
a las 22:00, con lo que esa madrugada tendremos que dejar el coche
en algun lado. No nos aconsejan dejarlo en la calle y menos con
matricula de irlanda, parece ser que si lo dejamos delante del hotel
el portero se compromete a vigilarlo esa noche. Algo es algo. Así
pues nos dirigimos hacia el parking, donde su encargado a pesar
de sus aparentes problemas de comunicación fluida consigue
insinuarnos una especie de tarifa con la que tener el coche hasta
el domingo a las 22 nos costaría unos 11 pounds. Aceptamos
y dejamos el coche, intento en vano averigüar si me será
posible cogerlo en este intervalo de tiempo si fuere necesario,
por lo que mejor nos olvidamos de que tenemos coche hasta el domingo.
Volvemos al hotel para mejorar
sensiblemente nuestros aspectos de personas agotadas, y después
de ponernos nuestras mejores galas nos disponemos a buscar
sitio para cenar. El Royal Crown Liquor es
uno de los más famosos y antiguos pubs en Belfast,
además de por su maravilloso techo, sus decorados ventanales
y sus reservados con sillones, es célebre por servir
excelentes ostras con una buena pinta de Guiness. Resulta
que está a tan solo 5 min caminando desde el hotel,
pero cuando llegamos a las 21:10, hace 10 minutos que han
dejado de servir comida .... supongo que hace falta ser inglés
para entenderlo ... parece ser que la comida se sirve de 12
a 21 ... así que volveremos mañana.
Nos dirigimos hacia el centro de la ciudad por high street,
y cuanto más nos acercamos al centro, menos gente hay
por la calle ... en la zona del hotel no había mucha
¡pero aquí en el centro no hay NADIE! |
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El aspecto es el de una ciudad postnuclear .... impresiona ver
el contraste del paisaje urbano con grandes boulevares y paseos,
calles anchas y plazas, comercios (cerrados) y luces .... y todo
completamente desolado .... sólo de vez en cuando una figura
solitaria cruza una calle a lo lejos. Pensamos que hoy es sábado,
a saber como estará esto mañana... Así que
damos media vuelta y de camino hacia el hotel decidimos comer lo
primero que encontremos con miedo a que todo esté a punto
de cerrar, así que terminamos en un mcdonalds comiendo la
peor hamburguesa de mi vida.
| De vuelta hacia el hotel sí cruzamos algunos restaurantes
abiertos ... pero parecen caros .. de todas formas demasiado
tarde, ya me duele la barriga como si tuviera un alien dentro.
Decidimos tomar unas ultimas pintas de Guiness en el pub adjunto
al hotel (The Benedicts), ahora está
absolutamente repleto de gente bailando y bebiendo, la música
está alta y las luces al ritmo ... creo que estamos en
una discoteca. En general la gente aquí es algo freak,
no por sus maneras sino por ellos mismos. Lo cierto es que parecen
salidos de un estraño experimento genético, quizás
estemos empezando a añorar la simpatía y la belleza
irlandesa. Acabamos la pinta rapidamente y nos retiramos a dormir.
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