Una ciudad dividida
Esta mañana hemos desayunado en la cama como reyes. Nos
han traído una bandeja repleta de cereales, tostadas, mermeladas
y el ya un poco aburrido Irish breakfast aunque este estaba más
bueno o menos grasoso. La noche pasada habíamos visto unos
folletos en recpción sobre las distintas posibilidades de
conocer las zonas conflictivas de Belfast, una
de ellas es en Taxi y otra en unos autobuses turísticos que
salen de Castle Street, en el centro.
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Nuestro guía

Un bulldog caza irlandeses

La reina de los ingleses
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Nos hemos decidido por el Johnston
Tour bus, aunque hemos dudado un poco al ver al encargado
de comentar el tour y al conductor, el primero con una pierna
llena de hierros y un acento muy dificil de entender, que
dado mi poco conocimiento no puedo ni debo catalogar. Ambos
tenían pinta de hooligans, aunque como no está
bien dejarse llevar por las apariencias, y de todas maneras
han sido agradables con nosotros, hemos pagado las 9 libras
por cabeza y nos hemos subido a un autocar alquilado con unos
carteles de quita y pon que anunciaban la marca comercial
de nuestros guías.
Exploraremos las dos calles más famosas de los conflictos,
Shankill Road (protestante) y Falls
Road (católica), ambas parten desde el centro
y corren paralelas en los suburbios del oeste. En medio de
ellas y separándolas, el muro de la paz, un muro de
3 millas de longitud parecido al que había en Berlin.
Shankill Road
Después de una vuelta por los muelles nos ha llevado
a donde todo el mundo estaba deseando ir, a Shankill
Road. El más emblemático barrio protestante
de esta fracturada ciudad
Ha sido muy impresionante. Nos han dejado en un gran descampado
cercado por un montón de casas residenciales, todo
el barrio estaba plagado de banderas inglesas, los bordillos
de las aceras pintados de rojo, blanco y azul, y cada una
de las casas tenía murales, a cada cual más
terrorífico.
Y no hablo por los del U.F.F en los que
figuran personas con la cara tapada y metralletas, ni hablo
por el del bulldog con camiseta inglesa persiguiendo a un
pobre mono vestido de verde, ni tampoco hablo del retrato
del mártir leal “Rey Rata”,
que más que un mártir tiene cara de psicópata
asesino de masas... no, cuando digo murales terroríficos
más bien me refiero a los de Lady Di,
reina de corazones o a los que figura la reina de Inglaterra
con la frase “golden jubilee”... realmente horteras
y desquiciados con el resto del conjunto. El ambiente se me
antoja bélico, a pesar de que nuestro chófer
y guía charlan amigablemente con todos los taxistas
que esperan junto a sus taxis cargados de turistas esperando
a que estos vacien sus carretes de fotos.
Hay unos niños jugando a la pelota, tirandola contra
uno de los violentos murales, es una imagen bastante absurda
por su evidente contraste. Por lo demás, Shankill
Rd. parece desierta, el sentimiento que nos produce
es parecido al que se tiene cuando se visita un campo de concentración.
Nos dejan pulular por la zona unos 10 minutos, aunque ninguno
de los turistas se separa demasiado del autocar, quizás
nos sentimos intimidados por el odio que desprenden los murales
aunque sepamos que no corremos peligro... finalmente, nos
subimos al autocar y seguimos la marcha.
Reiniciamos la marcha hacia el barrio católico que
dista tan sólo unos pocos metros de donde hemos parado,
y se halla separado por el llamado muro de la Paz,
que desde el tratado de Paz firmado en 1998, permanece abierto
de 10 de la mañana a 7 de la tarde, si no me equivoco
con las horas. |
Algunas imágenes de Shankill Road
Memorial Garden
Después de parar el autobús, el personaje que nos
hace de guía, baja las escaleras y escupe con mucho ánimo
en el suelo, no sé si es porqué estamos en territorio
católico o es pura casualidad. En ese momento, aparecen unos
niños corriendo que le rodean a lo que él responde
agarrándolos y zarandeándoles violentamente, hasta
el punto que tampoco sabemos si es en serio o en broma.
Estamos en el Memorial
Garden, en Bombay Street, un monumento
a todos los irlandeses católicos que han perdido la
vida en los conflictos desde que empezaron. Justo detrás
del muro está Shankill Road. El día que se inauguró,
vinieron protestantes a boicotear el acto, lanzando piedras
e insultando a los asistentes, incluso hirieron a una niña
cuando una piedra la alcanzó en su cochecito.
De vuelta al autocar cogimos Falls Road
y pasamos por delante del pub Red Devil,
el pub católico por excelencia, que ha sido atacado
más de una vez por miembros del UFF.
Sorprendidos vemos como el autocar deja Falls Road
y nos lleva de regreso, decepcionados comprendemos que no
nos van a llevar a inspeccionar la zona católica, entonces
empezamos a atar cabos, el guía escupiendo nada más
pisar suelo católico, seguramente es protestante y
tiene miedo o consideran inseguro detener el autocar en zona
enemiga... deberíamos haber tenido más cuidado
al elegir el tour, no sé, quizás hay compañías
que son neutrales...aunque seguramente la neutralidad es algo
dificil en esta ciudad.
Una vez nos dejan en el punto de partida, decidimos emprender
la aventura de ir caminando a Falls Road, desde luego en ninguno
de nuestros libros se propone esta opción, parece ser
que dan por sentado que la única manera de ir es coger
un tour en taxi, aunque nos planteamos la posibilidad de que
es sólo una "tourist trap" y que quizás
no resulte tan peligroso ir por libre. Y que caray, después
de veinte días por tierras irlandesas, nos sentimos
más católicos que protestantes, así que
decidimos ir a la aventura. |

Memorial Garden

El pub más católico
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En tierra de católicos

La entrada a Falls Road
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Comenzamos a caminar desde el centro en dirección
a Falls Road, por el camino vemos a tres chavales corriendo
desesperadamente y despareciendo entre las calles formadas
por cientos de bloques iguales. Poco después, sirenas,
coches de policía en la misma dirección...seguramente
exageramos, pero nos empezamos a sentir dentro de una película
y la adrenalina sube y sube.
En menos de veinte minutos nos hallamos ya en la entrada
del barrio verde, hay un mural de una virgen católica
que señala la entrada. Insisto en la necesidad de llevar
la cámara en mano para constatar nuestra condición
de turistas, no estoy segura de que vamos a encontrarnos.
De nuestro paseo por Falls Road, destacaría
la mirada curiosa pero amigable de la gente, la impresión
de "ghetto", un mundo dentro de otro. También
las huellas del pasado reciente, cámaras de vigilancia
en las esquinas protegidas por mallas metálicas, algún
que otro camión blindado de la policia, motivos religiosos
por doquier, y los habituales de cualquier ciudad atareada:
trasiego de mujeres comprando en las fruterías, niños
jugando, obreros trabajando...
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Nos queremos hacer una foto frente a un mural que representa
al barrio de Falls Road apoyando a la huelga de hambre, pero
en ese preciso instante una furgoneta que reparte fruta aparca
delante del mural. Cuando el hombre baja de la furgoneta y
nos vé pasmados con cámara en mano, nos habla
simpaticamente y reubica la furgoneta en otra parte, agradecidos,
tomamos la foto mientras él se va con una sonrisa en
la cara. Definitivamente, un comportamiento 100% irlandés.
También pasamos por la sede del SINN FEIN, que hoy
está cerrado pues es domingo. Justo al lado hay una
librería pequeña, con aire subversivo donde
se pueden encontrar todo tipo de material relacionado con
el IRA y el SINN FEIN, postales, libros, manuales de "recetas
caseras" etc... hay una señora mayor con cara
de pocos amigos detrás del mostrador que no nos presta
la menor atención. De pronto, entran en la tienda un
grupo de unos cinco hombres enormes, que nos miran fijamente
mientras a mí se me hiela la sangre (vale... soy una
acojonada, que le voy a hacer), uno de ellos me dice "sorry..."
y yo le miro esperando que me haga alguna pregunta que no
voy a saber responder, poco después comprendo que les
estoy taponando el paso y que lo único que quieren
es abrirse paso al mostrador, donde recogen algo que les da
la señora y desaparecen de la tienda.
Después de fotografiar todos los murales que encontramos,
empezamos a buscar un autobús de vuelta, mis pies están
destrozados y han pasado ya varias horas desde que salimos
del hotel, comenzamos a tener hambre. |

Un rincón muy beato

La sede del Sinn Fein
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Los Murales de Falls Road
Algunos de estos murales son muy bonitos, los murales de Falls
Road son menos militaristas que los de Shankill,
tienden a evocar el sufrimiento de los mártires católicos,
hablan de la hambruna, de las huelgas de hambre, del dolor de gente
humilde, condenados a luchar y a resistir eternamente al ejército
colonialista. Más que de la historia de Belfast
creo que hablan de la lucha que ha existido siempre desde tiempos
inmemoriables entre los dos países, no olvidemos que Irlanda
ha tenido que soportar contínuamente las invasiones de las
hordas del ejército británico y ha vivido siempre
subyugada bajo el dominio inglés. Al fin y al cabo, es la
ley del más fuerte.

Recordando a las mujeres |

A los que murieron en
la huelga de hambre |

A Bobby Sands, republicano,
revolucionario, poeta... |

Los nombres de la gente
que han perdido la vida |
Y ahora... un respiro
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Antes de ir a comer ostras al Royal Crown
Liquor Saloon, queremos ir a tomar una Guinness al pub más
antigüo de Belfast, el White's Tavern,
que está en el centro, en una bonita plaza interior.
Creo que data del 1700 y algo. Con un poco de alegría
en el cuerpo, entro a comprarme un vestido en unos almacenes
y nos encaminamos ya hacia el Crown Liquor Saloon.
De camino hacia allí , en Great Victoria Street, oímos
una música muy peculiar, como de desfile, pronto entendemos
que se trata de una marcha orangista, protestante. Nos sentimos
afortunados de poder asistir a ella, ha sido un bonus a nuestro
tour por los conflictos.
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Un desfile por sorpresa
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Cuando llegamos al pub, comprobamos desilusionados que
no hay ostras, asíque nos conformamos con unas cervezas
y decidimos comer en el restaurante de arriba, el Flannery's,
donde nos sirven un filete como una suela de zapato, a pesar
de que lo hemos pedido poco pasado, al reclamar la camarera
nos mira realmente sorprendida pues para ella el filete está
casi crudo. Claro, al ver los filetes que están comiendo
en las mesas de al lado comprendemos que hay un vínculo
común que unirá siempre a católicos y
protestantes: el mal gusto en la mesa.
De vuelta hacia el hotel vemos una película sobre
un jugador de póker, Matt Damon, que está bastante
bien. Cuando ya estamos dormidos me despiertan voces en la
calle, me asomo y creo estar dentro de una película,
abajo, en el callejón, han puesto un cordón
policial y está lleno de policias tomando huellas y
mirando arriba y abajo. Hay sangre en el suelo. Se ve que
poco antes ha caído un mendigo de un cuarto piso del
albergue que hay al lado de nuestro hotel. Un final agrio
para un día tan lleno de experiencias como el que hemos
vivido. |
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