Día 17– 1 Septiembre 2002 (Txema)

 

From the edge of the deep green sea

Nos levantamos un poco antes de que nos suban el almuerzo a la habitación. Luego intentamos conectar a Internet con el notebook, pero a pesar de que podemos disponer de la conexión RJ11 común, no logramos conectar, parece que existe alguna incompatibilidad con la centralita del hotel.

Así pues abandonamos el hotel tras comprobar de que el coche sigue aparcado delante y que no nos han puesto ninguna multa. Hoy nos dirigimos a la costa de Antrim, y salimos por el Norte de Belfast ... a pesar de nuestra atención terminamos otra vez con nuestro coche irlandés en la zona inglesa de Shankill Road, pero rectificamos rápidamente la ruta. Mientras salimos de Belfast cruzamos por una zona donde predominan bastantes banderas inglesas, y cuando estamos ya a punto de abandonar Belfast pasamos por una zona algo más pequeña con banderas irlandesas. Todo esta bastante mezclado... sorprendente. Nada más salir de Belfast encontramos en el camino una concentración de cientos de motos, hoy es domingo y probablemente se dirijan a las costas de Antrim como nosotros, lo cual puede estropearnos un poco el plan... ya que fácilmente todo estará plagado de gente.
jugando con las vacas en un alto

Pasamos por varios pueblos costeros, los más cercanos a Belfast exhiben banderas inglesas en sus calles, incluso de la UFF. El primer pueblo que encontramos con banderas irlandesas es Carnlough, un pequeño pueblo costero conocido en gran parte porque aquí regentaba un hotel Winston Churchill. Se confirma nuestra teoría y no dejamos de soportar ruidosos adelantamientos de los motoristas, hasta que llegamos al primer punto donde queremos parar, el Glenariff Forest Park.

El bosque está ubicado en una serie de valles a través de los cuales discurren nueve ríos, esta es una de las zonas más salvajes del Ulster, fue el último reducto del gaélico ya que les llevó más tiempo a los ingleses y escoceses establecerse en él.


Un muñeco diabólico nos acecha desde las alturas.


Nuestra habitación

 

Se pagan 3 euros para aparcar el coche en el párking, desde donde se pueden realizar varias excursiones de diferentes longitudes. Tres de ellas son de 1 a 3 millas, menos el camino rojo que es de 9 millas y contiene partes de las otras. Nos decidimos a realizar la excursión más larga ya que queremos llegar a varias de las cascadas situadas en él, pero acabamos algo confundidos con las señalizaciones del camino, así que después de perdernos varias veces y pasear una hora sin ir muy lejos decidimos proseguir nuestro camino ya que se nos ha hecho algo tarde para empezar la ruta desde el principio otra vez. Una pena, el parque es muy bonito, pero es conveniente invertir bien el tiempo. El camino no es llano ya que discurre en buena parte por valles y ríos, así que se hace algo lento y cansino, es aconsejable ir muy bien calzado.

Hemos estado un buen rato paseando, y parece que el 95 % de las motos han desaparecido, probablemente vayan ya por delante nuestro, lo cual es una buena noticia. Llegamos a Ballycastle a media tarde y dejamos las maletas en el B&B Cushleake House.

Su anfitrión es algo escaso en palabras, y la habitación ... suficientemente horrorosa, la cama es blanda y pequeña , el baño esta incrustado dentro la habitación robando parte de su espacio en una especie de construcción posterior, las paredes llenas de cosas dispares como posters de Marylin Monroe y de Escocia, el televisor es muy viejo y esta colgado de lo alto de un armario, las pilas del mando están gastadas y como guindilla un amenazador muñeco con largo cuello cuelga de la pared exterior del baño de tal forma que parece que saltará a por nosotros en cualquier momento.

Decidimos ir a la búsqueda de un restaurante y salir del B&B cuanto antes. Miramos las cartas de todos los restaurantes del pueblo mientras paseamos por él, ninguno nos atrae en especial, aunque si hay uno que no hace mala pinta, de hecho no hace pinta directamente de nada. El Antrim Arms, abrirá a las 6 pero no tiene carta en la puerta, está recomendado en una de nuestras guías, pero ya no nos fiamos ni de éstas, así que entramos en un pub a tomar unas pintas. Cuando María se abre paso entre los locales para pedir unas pintas, se hace un silencio expectante que se rompe con risas cuando ella dice "two paints of guiness plis". Uno de ellos le pregunta a María de donde es, si es sueca. Ya sabemos que se están burlando de nosotros, pero decidimos no enojarnos y tomarlo con deportividad.

Ya nos estamos formando una idea de como es Ballycastle, sin duda parece un pueblo estival en el cual se respira ya un aire de final de vacaciones. Tiene una playa de arena y un puerto con un monumento a Marconi, el personaje que consiguió comunicarse con radio por primera vez, entre el pueblo y la isla de Rathlin.

Después de esto nos decidimos por un fast food de kebab, sale realmente bien de precio. Pedimos un shwarma de pollo y otro de cordero y unas patatas al ajo por menos de 10 Euros, las raciones son completas y vienen con todo tipo de acompañamiento.

Nos dirigimos por la carretera hasta el Portaneevey Car Park, en el que usamos las mesas de pic-nic para comernos nuestro kebab mientras disfrutamos de unas deliciosas vistas al océano y del Carrick-a-Rede-Rope-Bridge, el popular puente colgante que visitaremos al día siguiente, el cual comunica tierra firme con una antigüa fabrica salmonera.

Regalos como éste, abundan en Irlanda y hacen que uno olvide los agravios de la gastronomía local. El paraje está totalmente desierto, sin contar la multitud de pequeñas moscas que se congregan en torno a una danza multitudinaria planeando ataques esporádicos a nuestros bocadillos.

Está oscureciendo y empieza a refrescar, después de limpiar un poco nuestro comedor improvisado, decidimos ver la puesta de sol en Giant's Causeway, (la calzada del gigante) que se encuentra a 20 minutos de distancia. La verdad es que queríamos verlo por la mañana, pero el sitio nos causa tanta expectación, que no podemos esperarnos. Así que como es natural en nosotros decidirlo todo a último momento, nos ponemos en camino rápidamente.

 


Un romántico pic-nic al anochecer


Las vistas durante la cena

La calzada del gigante (Giant's Causeway)

Cuenta la historia que, el gigante Finn MacCool, construyó un puente para llegar hasta su amada, una giganta reina de la isla escocesa de Staffa, donde se pueden encontrar formaciones muy parecidas.

La cascada del gigante es una construcción natural de 37.000 columnas de basalto granítico, cada una de ellas posee una forma hexagonal, (aunque también las hay de 5,7,8 y hasta 10 lados) algunas de ellas extraordinariamente perfectas, tanto que parece difícil de creer que sean un simple capricho de la naturaleza.

Giant's Causeway

Bajamos rápidamente por el sendero que desciende desde el parking, debe haber un kilómetro de distancia, nos apresuramos todo lo que podemos corriendo en algunos momentos, ya que la luz empieza a escasear y no queremos que el tiempo nos robe el momento.

La puesta de sol se convierte en uno de aquellos momentos que quedarán en nuestra memoria, tiñiendo el recuerdo con luz rosácea y el aroma del mar golpeando contra las rocas. Se puede pasear por las columnas de roca a la orilla del mar o bien tomar el Sendero de Sheperd, desde donde se pueden contemplar las formaciones a un poco más de distancia. Nosotros nos adentramos tanto en las rocas, que nos quedamos literalmente a un paso del agua, mientras la luz va desapareciendo suavemente, y la noche nos empieza a envolver. Comprobamos que la marea sube rápidamente, así que reculamos con la intención de no quedarnos rodeados por el mar.

Descendemos rápidamente y disfrutamos de los últimos rayos de sol en la calzada, no quedan apenas turistas a esta hora y sacamos unas buenas fotos del lugar. Sin duda es uno de los lugares que más nos ha impresionado hasta ahora.


     
     
     

Regresamos hacia Ballycastle, donde tomamos otras pintas en el Central Bar. Parece que hay una actuación de músicos locales, un tal Flynn, el cual resulta ser el que se burlaba de nosotros esta tarde. En un acto de buena fe, nos dedica una canción mientras balbucea algo que no entendemos y que provoca la sonrisa de los parroquianos. Mucho cachondeo, en este bar.

 

Direcciones de interés:

Cushleake House
Quay Road, Ballycastle, BT54 6BH
http://www.s-h-systems.co.uk/hotels/cushlea.html

Central Bar
12 Ann St. Ballycastle

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