Galway
Desayunamos en el B&B, y nos dirigimos directamente hacia Galway
con la esperanza de localizar el cable para la cámara de
una vez por todas, sino tendríamos que buscar una solución
alternativa tipo comprar una cámara de esas de un solo uso,
o quedarnos solo con las fotos en la mente.
La verdad es que mi primera sensación en Galway fue de
decepción. Quizás me esperaba que fuera algo más
pequeña, menos metropolis y más auténtica y
rural. En los dibujos de los libros, Galway aparece sobre unas ostras
con Guiness, la gente del sur de irlanda siempre dicen de Galway,
que es maravillosa, la verdad es que es más turística
que otra cosa.
Aparcamos el coche en un párking puesto que otra elección
parecía bastante caótica, para aparcar en la calle
había que comprar las tarjetas de aparcamiento en determinados
establecimientos, y nos dispusimos a buscar el dichoso cable.
Después de preguntar en varias tiendas de ordenadores,
electrodomésticos, de fotos telefónicamente y en persona
sin éxito, encontramos una tienda de fotografía en
el centro que vende una cámara fuji como la nuestra. El cable
de de cambio lo ha de pedir y tarda una semana pero se ofrecen a
vaciarnos la memoria de la maquina en un cd-rom por unos 25 E. Nos
parece excesivamente caro, además llevamos el ordenador portátil
encima pero sin cd, con lo que tampoco nos hace excesiva gracia
borrar la memoria sin poder comprobar que la información
esta en el cd y sin poder ver las fotos. Así que seguimos
buscando, y desde un cybercafe localizamos otra tienda de fotografía
un poco mas debajo de la otra. En ella si tienen el cable pero de
casualidad, y nos cuesta 38 dolorosos E.
Aun así estamos contentos, después de todo no solo
hemos encontrado el cable sino que hemos paseado por media ciudad.
Ya de vuelta hacemos algunas compras en unos grandes almacenes donde
los precios son sorprendentemente atractivos, tanto es así
que María se lleva 2 Jerseys y yo 9 camisas.
|
Llegamos al Flannerys
B&B situado en una tranquila calle en Salthill
(barrio residencial de las afueras de Galway con un bonito
paseo marítimo). El Sr. y la Sra. Flannery son los
anfitriones mayores que hemos tenido. Son muy correctos en
la recibida pero algo más serios que los demás.
La habitación no es nada especial pero la cama es cómoda,
no así el baño.
El día está nublado y hace frío, estamos
un poco destemplados así que nos ponemos en la cama
a descansar un poco. Nos quedamos dormidos durante tres horas.
|

Flannery's B&B |
La Sra. Flannery, nuestra anfitriona, nos aconseja un restaurante
para cenar pescado. Literalmente, dice que es "lovely".
Está muy cerca del B&B en el mismo Salthill, y relativamente
escondido. Esto nos hace pensar en que puede estar bien salirse
del circuito turístico.
Al llegar allí, el sitio hace realmente buen aspecto, y
la gente parece ser toda de las casas residenciales de los alrededores.
No nos sentamos en el comedor ya que no está permitido fumar
en él, pero nos quedamos en el pub de la antesala que es
muy confortable también. De primero pedimos una sopa del
día y unos mejillones. La sopa está bastante bien,
los mejillones, de excelente calidad como es habitual, pero la ración
es realmente corta y están como gratinados con ajo, exótico
pero desvirtuando totalmente el sabor del mejillón.
De segundo pedimos dos platos del día, María come
un lenguado, enorme y con un aspecto impecable, pero que solo sabe
a mantequilla. Yo pido una selección de pescado local, contiene
una especie de pequeño lenguado, bacalao, salmón y
una especie de rape. Ninguno de ellos sabe a nada que no sea mantequilla,
de hecho si no fuera por su textura no sabría diferenciarlos
entre ellos. A todo esto la cuenta nos deja de piedra, unos 100
E, cada plato del día 24 E. Esto ha terminado con nuestra
paciencia y nos proponemos cambiar nuestros hábitos a partir
de mañana, no queremos seguir equivocándonos con los
restaurantes. Ya tenemos más que comprobado que lo que los
irlandeses califican de "lovely" es totalmente insatisfactorio
para nosotros.
|